Anoche fue una noche de sueños de madrugada... de esos que te llegan cuando estás casi empezando a recordar que tienes que levantar la conciencia y recuperar la operatividad...
No recuerdo muy bien cómo llegué a esa puerta, parecía más una compuerta de submarino que un acceso a una terraza o algo así... estaba en un piso alto de una torre, se sentía un lugar especial, como si este fuera el principio de algo. La habitación era pequeña, de forma cuadrangular, y rodeada de paneles de cristal. No sé cómo llegué ahí porque todo era igual, no había puerta ni acceso, solo una abertura con forma de compuerta que daba al vacío fuera de esta torre. Era una señal clara la de tirarme por esa abertura, no solo por ser la única salida sino que también por el paracaídas que tenía en la espalda...
No tenía otra salida, ningúna elección sobre el camino que tomar, sin embargo la duda y el temor estaban presentes... saber cuál es el destino que he elegido con el miedo metido en el cuerpo, no aceptar mis decisiones o necesidades por miedo... con el miedo en la mitad de mi cuerpo y el alma prendida con la caída, mis pies se liberaron del suelo y buscaron la incertidumbre de la caída libre.
Alto es decir poco... Una caída cercana a la eternidad y con la vista del mundo para mis ojos abiertos e incrédulos. El mundo estaba ahí, para todos nosotros, abierto a recibirnos, todo alrededor, lleno de posibilidades, y con la energía de la gravedad invitandome a asumir una decisión inmedita. No sé porqué tuve que elegir abrir el paracaídas... morir reventado o ver dónde me dejaba mi deci

sión. Nunca pude ver mi paracaídas, támpoco lo busqué con la mirada... simplemente disfruté del viaje y de la vista durante no sé cuánto tiempo. A la mitad del vuelo veo que hay otros como yo... viajando por el aire, buscándo un lugar donde poner sus marcas y empezar a caminar. 3 o 4 no más que eso... complices en el aire... compañeros de decisión. Lanzarme en paracaídas es y ha sido uno de mis sueños más recurrentes y de mis fantasías más anheladas... es algo que quiero, no para el mundo, no para ser mejor, solo lo quiero, algo espontáneamente egoísta...mio y para mi... por esto me resulta particular que este salto haya sido desde un lugar fijo, ascender para, por decisión propia, volver al punto de partida... lo único distinto esta vez fue que el lugar que me recibió no era nada parecido a lo que estaba acostumbrado a ver...
Lobrego y sombrío, nocturno por default, con gente que escondía la mirada del mundo para que éste no los reconociera... si alguna vez leí 1984 este fue el producto de años de subconciencia acumulada. Adoquines y rejas... grises y azules oscurormía en las calles, escondiéndo suos, mucha gente en las calles. Mi arribo desde el cielo no les resulta nuevo, algo cotidiano como toparse con un extraño al momento de querer usar los 2 el mismo lugar... comer... dormir... nada nuevo... me reciben con una inquietante petición de ponerme a cubierto. "Agarra tús cosas y disimula" podría haber sido una frase de este momento. Inmeditamente me ayudan a esconder mi paracaídas, con la creciente sensación que aquello que ellos no quieren encontrarse se acerca inmutablemente hacia nosotros. Sensaciones contagiosas configuran el mundo, y apresurados nos atareamos en d

isimular mi arribo. El paracaídas tiene a esta altura más similitud con un pendón de la bandera de chile que con un paracaídas como los recuerdo... un recuerdo de dónde fue mi salto inicial y un registro de quién soy... Abrigado contra el culo rosado de un perro gris que duerme en la cuneta de la calle me apresto a pasar desapercibido. Sin abrir los ojos, sin sacar mi cabeza al aire, solo escuchar y sentir... siento cómo aquello que se aproximó a ver quién o qué cayó del cielo se acerca a nosotros... somos muchos los que hacemos lo mismo; acurrucar nuestras cabezas contra los húmedos adoquines y la fria cuneta, cerrándo los ojos y esperando que el tiempo pase... no siento temor, ni premura, solo paciencia y en algún sentido seguir los pasos que mis nuevos colegas me han propuesto.
Una casa similar a la de los casa fantasmas es mi cobijo, alguién conozco ahí que me permite usar la casa... llena de gente que siento han estado en lo mismo que yo antes y que están ahora haciendo lo que yo deberé en poco tiempo más... de todo; como zoológicos he visto en el mundo era la fauna de este lugar... con pasillos estrechos e iluminados por ampolletas tipo 2ª guerra mundial, todas las puertas dan a los pasillos y en ellos nos encontramos y vemos. Alguien me invita a reconocer el lugar y ahí me encuentro con aquellos que estaban ahí desde el principio... gente amiga y que recogen mi estancia como algo esperado y asumido.
Mi situación ha cambiado desde mi arribo, ya no estoy con los perros en la calle escondiéndo mis ojos de aquellos que no quiero que los vean... ahora deambulo por este mundo de a

doquines y rejas, de edificios viejos y grises... con nieve y sin frio, lleno de gente joven deambulando por el mundo y yo soy uno de ellos, aunque me buscaran no sabrían diferenciarme de nadie... soy un número más... otro más. Aparece mi pareja en escena y coordinarme con ella es la cuestión, todo lo demás pierde importancia, es ella con quién debo coordinarme y así lo hago... me invita a que participe de sus actividades diarias para esa tarde, y antes de poder intentar comprender de qué se trataba sono mi teléfono y tuve que volver a este mundo... a esta realidad... ahora solo me queda encontrar una torre lo sufiencientemente alta para que mi salto me dé espacio para llegar a donde nunca antes he estado....